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martes, 28 de febrero de 2012

El problema de la firma electrónica

Uno lleva ya muchos años en estos de la informática y más concretamente, en el uso de los certificados electrónicos. Muy poco a poco, se van intentando introducir en la vida cotidiana. Aquí se intentó a través de la tarjeta ONA, pero luego vino la crisis e Izenpe tuvo que abandonar el interesante proyecto de la tarjeta de ciudadano. Por la crisis y por el empuje del eDNI. Es cierto que IZENPE sigue trabajando y muy bien en otro tipo de certificados y actividades relacionadas con la firma electrónica, pero en definitiva, llegó el eDNI y España se ha convertido en el país europeo con mayor penetración de certificados digitales. Aprovecho para hacerme una pregunta. El último Consejo de Ministros y su cruzada de eliminar sociedades públicas, ¿afectará a IZENPE? ¿Qué opináis? Personalmente, espero que no.

Pues bien, siguiendo con el eDNI, tal penetración de población podría ser un logro. O debería serlo, en un país normal. Pero quizá aquí enlazamos con que éste es el país 13º en innovación de la UE de los 15. Y encima a eso le debemos añadir que mucha gente no sabe ni que su DNI tiene ahora un chip. Ni se les informa convenientemente de su utilidad, no reciben hardware (lectores de tarjetas) ni indicaciones sobre el software a instalar, y apenas hay aplicaciones prácticas destinadas a su uso. Y mucho menos que el certificado caduca a los 30 meses, no cuando caduca el propio DNI.

La firma electrónica y la manuscrita tienen la misma validez legal. De hecho, todos los actos cotidianos de firma (con permiso de los notarios) podrían ser sustituidos por firma electrónica desde casa, sin papel. Los ahorros en costes y las ventajas competitivas de quien se subiera al carro de esta firma se antojan enormes. Además, la firma electrónica da unas garantías legales, de custodia, de sellado de tiempo, no repudio, etc. superiores a la firma manual. Y, sin embargo, no se usa prácticamente nada. ¿Por qué?

La razón de este artículo es precisamente, ésa. Saber por qué. Con el enorme coste que tiene el despliegue de eDNI y tarjetas ONA, ¿por qué luego apenas hay aplicaciones prácticas donde usarlo? ¿Cómo es posible que no se pueda votar con certificado electrónico? ¿Ni firmar unas escrituras? ¿Ni formalizar prácticamente ningún contrato? Y ni siquiera casi entrar con eDNI como identificador de identidad en muchas páginas web. Si se usa más el login de facebook cuando es mil veces menos seguro para asegurar que una persona es quien dice ser!!!!!!!

¿Por qué ocurre eso? Pues propongo 2 razones: falta de interés y falta de usabilidad.

Interés, sí. Por un lado, hay un evidente interés en las AAPP por crear utilidades para su uso, ya que son las que han desembolsado el dinero. Y me consta que están invirtiendo millones en adecuar sus sistemas a la teletramitación. Pero en el último momento, cuando salen por ejemplo ayudas para teletramitar desde casa con firma electrónica, pasan cosas como:

  • El formulario web para rellenar la ayuda es muy complejo. No es intuitivo, usable, etc. 
  • Aunque la solicitud se puede firmar digitalmente, luego hay que enviar documentación en papel.
  • Ante cualquier problema, los técnicos de la AAPP no pueden dar soporte a la teletramitación e invitan a ir por la vía papel. 
  • Etc. etc. 


Con lo cual, vemos que después de gastos para adecuar las infraestructuras, falta el empujón final para llevar a buen puerto una solicitud telemática con firma electrónica.

Aquí vienen 2 ejemplos muy actuales y cercanos, aunque omitiremos dar nombres. Porque nosotros mismos, que desarrollamos soluciones de firma digital, tenemos que acabar entregando todo en papel porque o el sistema da error, o es poco claro, o falla un ActiveX/applet, etc.

Hace unos días, tuvimos que sacar el empadronamiento 2 personas. Uno de una gran ciudad vizcaína y otro de una ciudad de tamaño medio. Se supone que ambos ayuntamientos cuentan con el servicio para descargarlo electrónicamente usando eDNI en el momento. Pues bien, fuimos a hacerlo y:

  • Ciudad mediana. La página da numerosos errores. Tras varios intentos, no es posible. Tras varias llamadas al Ayto, se contacta con un técnico informático que accede a sacarlo en PDF y enviarlo por email. Sí, el sistema da errores, pero insistiendo por teléfono nos lo envían. Algo es algo. 
  • Gran ciudad. Sabemos que ha hecho una importante inversión en una plataforma para la teletramitación puesta al servicio de sus teleciudadanos. Intentamos obtener el empadronamiento con mi eDNI, mi lector, mi software en perfecto estado y mi Windows 7. No lo intentamos desde Linux para no ponerlo más difícil de inicio. En la página para validarme, me dice que ni Firefox ni Chrome están soportados, tras varios intentos con ambos. Es decir, que el sistema solo está preparado para Internet Explorer. Buscamos un equipo con Internet Explorer. Tras pruebas y pruebas, el sistema solo acierta a dar un error javascript ininteligible y yo me quedo sin poder sacar mi empadronamiento. Voy a una oficina física a por él y aviso a la persona que me atiende del error. Me explica cómo pedirlo. Sigo sus indicaciones, pero esta persona creía que hablaba de otra cosa, no sabía que se puede pedir vía eDNI en el momento. Al intentarlo, le da el mismo error.


Después de un gran esfuerzo técnico y económico, no tenemos un resultado visible aceptable. ¿Razones?

  • Falta de interés: lo más fácil sería corregir los errores de las páginas finales que se presentan al usuario. Pero por falta de interés en algún punto de la cadena, no se hace, ni se forma a la gente para atender esos problemas, ni se publicita... Con un poco más de esfuerzo, ¿no se conseguiría un resultado impecable?
  • Usabilidad: si para usar un certificado hay que seguir usando solo un navegador concreto, en una versión concreta, bajo un sistema operativo concreto, con un montón de software adicional que el usuario medio ni conoce y encima, usando además formularios poco comprensibles, estoy condenando a ese usuario al papel


En fin, está claro que el problema no está en la tecnología, sino en la forma de hacer las cosas. Si con un mínimo esfuerzo extra, la gente podría hacer uso efectivo de los certificados digitales, ¿por qué no hacerlo? ¿Por qué no poner el mismo empeño en la imagen final del sistema que el que hay en las tripas del mismo? ¿Por qué no formar más y mejor a técnicos y usuarios finales? ¿Nos estamos cargando nosotros mismos la firma digital?

¿Qué opináis?

viernes, 15 de julio de 2011

Empresa tradicional y empresa digital. ¿Cuál es la tuya?

En la pasada edición de la Red Innova 2011, y con esto terminamos nuestro repaso a las ponencias que allí se desarrollaron, me llamó la atención la realizada por Guido Grinbaum. Guido Grinbaum es Ingeniero Industrial de la Universidad de Buenos Aires y fundador de dridco, covedisa, deremate.com, etc. Una persona con amplia experiencia en empresas digitales.


Y sobre eso versaba su ponencia, precisamente, las diferencias en el ADN entre empresa tradicional o empresa digital. Más en concreto, su título era "Organización digital vs organización tradicional".

Guido no dice que una tipo de empresa sea mejor que otra, sino que ambas tienen diferentes organizaciones y por lo tanto, métodos de gobierno también distintos. Lo que nos debe quedar claro, por lo tanto, es si nuestra empresa es tradicional o digital, y ver si estamos gobernándola o nos están gobernando de la forma adecuada.

Para ello, expone 3 tipos de empresas:
  • Tradicional: su modelo de negocio era previo a la existencia de Internet. 
  • Digital: no podría operar sin Internet.
  • Mixtas: son más complejas, reúnen un modelo de negocio que ya existía antes de Internet, pero que varía o recibe nuevas líneas de negocio tras la irrupción de la red de redes.

Después introduce el MEME. Además del ADN, que guarda la información genética única de cada persona, existe el MEME, la unidad teórica de información cultural transmisible de un individuo a otro. El ADN cultural de cada persona.

El ADN es invariable, nuestro MEME lo podemos cambiar, de hecho lo cambiamos continuamente.

En una empresa, también existirá ese ADN de la empresa, de la gente que forma parte de ella. EL MEME sería su misión, visión y valores. Y también tiene la estructura, procesos y paradigmas.

Nuestros MEMES se puede asemejar a nuestro aprendizaje. A las conexiones sinápticas que se producen entre nuestras neuronas mientras aprendemos; conexiones, chispazos, que van ocurriendo y variando a lo largo de nuestra vida.



Los MEMES de compañías tradicionales y digitales son muy diferentes. La cultura es distinta:
    - Expectativas empleados:
        - Tradicionales: Su personal se mueve con paciencia en cuanto a sus anhelos y objetivos. Hacen sacrificios y esperan conseguir mejoras a medio y largo plazo.
        - Digitales: Su personal exige satisfacción inmediata. Lo quieren rápido.
    - Volumen de equipos:
        - Tradicionales: equipos grandes.
        - Digitales: equipos de trabajo pequeños.
    - Acción:
        - Tradicionales: se llega a la acción tras un proceso de planificación, diseño, etc. Implantación fruto de meses.
        - Digitales: la acción es lo primero. Se requiere inmediatez en la implantación.
    - Maduración del producto:
        - Tradicionales: el producto se pone en la calle cuando está totalmente finalizado y conceptualizado en la compañía.
        - Digitales: el producto se pone en crudo en la calle y se "termina" con el feedback de los propios clientes.
    - Necesidades:
        - Tradicionales: identifican primero la necesidad e intentan cubrirla.
        - Digitales: crean un producto y con ello, la propia necesidad para su consumo.
    - Estructura:
        - Tradicionales: estructura piramidal. Estática. Información centralizada.
        - Digitales: estructura casi de mitosis, en red. Cuando la organización tiene una madurez, se duplica en 2. Y así sucesivamente. Adaptable. Información descentralizada.
       
Este último punto nos indica que las empresas digitales, innovadoras, deben ser manejables, pequeñas, ágiles. Una estructura piramidal de muchos empleados, no puede, según Guido, cumplir las necesidades de una empresa digital. Al final, igual que las neuronas, se debe crear al menos células de trabajo independientes. Que pueden tener sinergias y "chispazos" entre ellas, como en la sinapsis entre neuronas.

Y por último, un concepto incluso nuevo también en la contratación de personal. NO un solo responsable de RRHH o técnico que entrevista y evalúa a un candidato. Si el candidato está orientado a una célula de trabajo, le evalúan y entrevistas diferentes actores de esa célula: responsable, subordinado y técnicos a su misma altura. Entre todos tendrán una visión global más adecuada de la idoneidad de esa persona para encajar en la célula y adaptarse mejor a la misma y a sus relaciones internas.



Desde mi punto de vista quizá muchas aseveraciones sean un poco radicales, pero es un ejercicio interesante el pensar cómo, en nuestro entorno más cercano, nos encontramos rodeados de empresas que se dicen "innovadoras" y "digitales", pero que están totalmente en contra del modelo que Guido nos propone: son lentas, pesadas, jerarquizadas, piramidales, etc. ¿Quién no ha trabajado en una compañía que decía ser completamente innovadora, totalmente orientada a Internet y que funcionaba igual que una empresa de fabricación de tornillos de 1960? Yo levanto la mano ya. :-P

¿Es posible innovar en esas circunstancias? ¿Estáis de acuerdo con el análisis de Guido? Se abre el turno de preguntas. :-)